Unidad 3

Visión integral de la sexualidad


Prepubertad

En esta subetapa de la vida (10 a 12 años aproximadamente) es donde comienzan a apreciarse los primeros y quizá más bruscos cambios en la constitución física y en la personalidad del joven.
Las manifestaciones conductuales típicas son: cambios bruscos en el ánimo, irritabilidad, hipersensibilidad y bipolaridad entre introversión y extroversión; en términos generales, una personalidad que se muestra desintegrada e inestable.
Lo que hace más llamativos los cambios de esta etapa es precisamente el contraste con la etapa anterior (edad escolar) en que la personalidad del niño y su configuración física son muy estables y predecibles.
Es la fase inicial de la adolescencia, donde se inicia la desintegración de la personalidad.
Coincide con cambios biológicos, hormonales, musculares, lo que genera impulsos sin orientación. Se da el segundo cambio de configuración corporal (dura entre dos y dos años y medio). La desestructuración estaría dada por procesos de maduración orgánica. Aparecen los rasgos sexuales secundarios. Cualquier retardo en lo biológico tiene importancia para el mismo joven, para su salud mental y autovaloración.
Como consecuencia, el prepúber:
Se aburre con las cosas que hace. La mayor preocupación en su propio yo en esta etapa hace que se centre en lo físico, en sus propios cambios corporales.
Por los cambios en las proporciones corporales se ponen torpes.
El pensamiento, pese a ser subjetivo y variable, tiende a lo objetivo, pero aún es variable.
La prepubertad, en general, es una fase crítica. Se da entonces una desorganización del pensamiento, la personalidad y el comportamiento.
Físicamente es egocéntrico.
Mecanismos de defensa de la pubertad
El púber enfrenta varias tensiones: Oscilan entre el impulso y el control. Por ejemplo, se lo comen todo o no comen nada.
En esta emergencia de impulsos aparece el "super yo" al que se le atribuye el estado tensional típico de la edad juvenil. Hay lucha interna con sentimientos de incomodidad y también construcción del ideal del yo. Realizan muchas actividades y no quieren nada con el mundo. Pierden el estado anímico alegre, lo cual es propio de esta etapa.
Su ánimo a esta edad comienza a estabilizarse. Hay mayor determinación respecto de la vida sexual y respecto de sus fines sexuales. También hay enriquecimiento afectivo a través de vivencias de múltiples emociones y de motivaciones. Por ejemplo, se observa el afán de poseer criterios independientes respecto a valores tradicionales. Se aspira a definir valores propios. Hay tendencia a reflexionar sobre sí y autocrítica. Existe la tendencia a autoconocerse y también darse a conocer.
Área Biológica
El proceso de maduración se completa. Apareciendo las primeras menstruaciones y las primeras eyaculaciones.  Hay consolidación y plenitud biológica. Se completa lo relativo al aparato reproductivo y los rasgos sexuales secundarios
Comienza un aumento paulatino de los niveles hormonales lo que va influyendo en el crecimiento físico y desarrollo de caracteres sexuales secundarios (barba, vello púbico, mamas). Se produce un significativo aumento de la talla, muy superior a lo experimentado por el (la) joven previamente, lo que va acompañado de otros signos característicos: crecimiento acelerado de las extremidades, ensanchamiento de las facciones, acné, etc.
Estos cambios físicos acelerados contribuyen a una imagen personal cambiante e inestable y muchas veces a un físico poco agraciado e incluso a incoordinación motora (crecimiento desproporcionado), todo lo cual suele crear problemas de autoimagen negativa, las que se incrementan cuando se presenta algún retraso en la aparición de estos rasgos.
Todos estos cambios son percibidos por el (la) joven, quien va experimentando sentimientos en relación a ellos, los que se manifiestan en las otras áreas que analizaremos.
Área afectiva
Se produce una acentuación general de los impulsos que no están muy definidos, los que se traducen en una excitabilidad difusa (irritabilidad, cambio de ánimo, hipersensibilidad).
Tiende a disminuir la vitalidad propia de la edad escolar, presentándose momentos de actividad alternados con momentos de pasividad e introversión. Uno de los sentimientos característicos en esta etapa es el de ser incomprendido, lo cual se relaciona con una percepción de no ser niño ni joven; es común el aburrimiento y el no saber que hacer, ya que los intereses de la etapa anterior ya no están vigentes y los de la nueva son aún nacientes.
El impulso sexual por su parte, emerge y comienza a diferenciarse del resto de la vida psicológica, pero aún no hay conciencia de él por lo cual se traduce, también en este plano, en una excitación difusa que influye en las variaciones del ánimo.
Área Social
Se produce un quiebre en las relaciones interpersonales en las diferentes áreas (familia, amistades). Comienza a enfatizarse el afán de independencia que marca conflictos en las relaciones con los padres, ya que esto también oscila entre arranques de independencia y actuaciones infantiles que requieren protección y dependencia.
Esta última también es buscada debido a la inseguridad básica experimentada a raíz de los múltiples cambios, lo que marca una intensificación de las manifestaciones de obstinación.
Muchas veces se desestructuran los anteriores grupos de amistades a causa del cambio de intereses o se estructuran nuevos, con fines o metas difusas (ej. juntarse para molestar o descalificar a otros grupos). Se aprecia una tendencia al antagonismo entre los sexos, constituyéndose grupos más bien unisexuados.
Área cognitiva
Comienza a surgir una nueva modalidad de pensamiento que permite al joven trascender del nivel más primario que maneja en la edad escolar. Esta nueva modalidad se denomina pensamiento hipotético.
Por ser una modalidad naciente, ella se presenta en forma oscilante (como casi todos los rasgos del prepúber), fluctuando entre momentos de razonamiento hipotético-deductivo y otros de razonamiento anterior.

Pubertad

Pubertad es el nombre que se ha dado a esa etapa de la vida en que el cuerpo del niño empieza a desarrollarse y a cambiar notoriamente. Durante la pubertad, tu cuerpo crecerá más rápidamente que en cualquier otro momento de tu vida, excepto cuando eras un bebé.

Normalmente, la pubertad empieza entre los 8 y los 13 años en las chicas y entre los 10 y los 15 años en los chicos, aunque algunos empiezan la pubertad antes o más tarde.

Cada persona es un poco distinta, así es que todo el mundo empieza y pasa por la pubertad según su propio ritmo. Concluye aproximadamente a los 16 años en la mujer y a los 18 años en el hombre.

Esta es una de las razones por las que tus amigos pueden tener aspecto aún de niño, mientras que otros parecen más adultos.

Mecanismo hormonal.


Cuando tu cuerpo alcanza una cierta edad, tu cerebro libera una hormona especial que inicia los cambios de la pubertad. Se denomina hormona liberadora de gonadotropina o GnRH para abreviar.


 Cuando la GnRH alcanza la glándula pituitaria (una glándula en forma de arveja que se encuentra justo debajo del cerebro), esta glándula libera dos hormonas más en el torrente sanguíneo: la hormona luteinizante (LH para abreviar) y la hormona foliculostimulante (FSH para abreviar).

Los chicos y las chicas tienen estas hormonas en el cuerpo. ¡Y dependiendo de si eres varón o mujer, estas hormonas trabajan en distintas partes del mismo¡

Para los chicos, las hormonas pasan por la sangre y dan a los testículos la señal de empezar la producción de testosterona y esperma.

La testosterona es la hormona que causa la mayoría de los cambios en el cuerpo del varón durante la pubertad. Para la reproducción, es necesario que el hombre produzca espermatozoides.

En las chicas, la FSH y la LH se dirigen a los ovarios, que contienen óvulos que han existido desde el nacimiento. Las hormonas estimulan a los ovarios para que empiecen a producir otra hormona llamada estrógeno. El estrógeno, junto con la FSH y la LH preparan el cuerpo de una chica para el embarazo.

Así pues, lo que en realidad sucede durante la pubertad es que todos esos componentes químicos están moviéndose por el interior de tu cuerpo y haciendo que te transformes de niño en una persona adulta con niveles adultos de hormonas.

Cuando entras en la pubertad, podría parecerte que las mangas y tus pantalones te van quedando cada vez más cortos; eso es porque experimentas un estirón importante. Generalmente, dura de dos a tres. Cuando está en su punto máximo, ¡algunos chicos crecen diez centímetros o más en un año!

Este crecimiento durante la pubertad será la última vez que tu cuerpo se hará más alto. Cuando finalice el estirón, tendrás la altura que tendrás de adulto. Pero tu altura no es lo único que cambiará.

A medida que te haces más alto, tu cuerpo cambiará de otras formas también. Aumentarás de peso y a medida que tu cuerpo se haga más pesado, empezarás a notar cambios en la silueta.

Los hombros de los chicos se ensancharán y el cuerpo se hará más musculoso. Los pechos podrían crecer un poco, pero esto desaparece en la mayoría de los chicos hacia el final de la pubertad. La voz se hará más profunda. Notarán también otros cambios como el alargamiento y ensanchamiento del pene y el aumento del tamaño de los testículos. Todos estos cambios significan que su cuerpo se está desarrollando, tal como se esperaba, durante la pubertad.

El cuerpo de las chicas normalmente adquiere más curvas. Se les ensanchan las caderas y les crecen los senos, comenzando con una pequeña hinchazón bajo el pezón. A veces puede desarrollarse un seno más rápidamente que otro, pero la mayoría de las veces se igualan.

Con todo este crecimiento y desarrollo, las chicas notarán un aumento de la grasa corporal, y eso es normal. El aumento de peso forma parte de convertirse en mujer y no es sano que las chicas sigan una dieta para intentar detener este aumento normal de peso. Si alguna vez tienes preguntas o preocupaciones respecto a tu peso, háblalo con tu médico.

Normalmente entre uno y medio y dos años después de que empiecen a desarrollarse los senos, las chicas experimentan su primer período menstrual, una cosa más que les hace saber que la pubertad está progresando. Esto significa que las hormonas de la pubertad han estado haciendo su trabajo.

Las chicas tienen dos ovarios y cada ovario contiene miles de óvulos. Durante el ciclo menstrual, uno de estos óvulos sale del ovario y empieza su recorrido por la trompa de Falopio, terminando en el útero (el útero se llama también matriz).

Antes de que el óvulo sea liberado del ovario, el útero ha estado acumulando sangre y tejido adicional en su revestimiento interno. Si el óvulo llega al útero y es fecundado por un espermatozoide, permanecerá allí y crecerá hasta convertirse en un bebé, utilizando esta sangre y tejido adicional para mantenerlo sano y protegido mientras se desarrolla.

La mayoría de las veces, sin embargo, el óvulo está solo de paso. Cuando el óvulo no se fecunda y permanece en el útero, éste ya no necesita la sangre y tejido adicionales, así es que abandona el cuerpo por la vagina en forma de un período menstrual. El período normalmente dura de cinco a siete días, y aproximadamente 2 semanas después, un nuevo óvulo es liberado y el ciclo entero vuelve a comenzar.

Enfrentando los cambios

Uno de los primeros signos de la pubertad es la aparición de pelo allí donde antes no crecía. Los chicos y las chicas empiezan a tener pelo en las axilas y la región pubiana sobre y alrededor de los genitales.

Empieza siendo claro y disperso. Luego, a medida que pasas por la pubertad, se hace más largo, más grueso, y más oscuro. A la larga, a los chicos también les crece en la cara.

Otra cosa que llega con la pubertad es el acné o los granos. Están causados por las hormonas presentes durante la pubertad. Los granos normalmente empiezan al principio de la pubertad y pueden durar toda la adolescencia.

Puede que notes granos en la cara, en la parte superior de la espalda y en la parte superior del pecho. Es bueno que mantengas la piel limpia y el médico puede ofrecerte algunas sugerencias para eliminar el acné. La buena noticia sobre el acné es que normalmente mejora o desaparece al término de la adolescencia.

Los olores

Muchos adolescentes notan que tienen un nuevo olor bajo el brazo y en otras partes del cuerpo cuando llegan a la pubertad y no es un olor muy bueno. Ese olor es el olor corporal y todo el mundo lo tiene. Cuando entras en la pubertad, las hormonas afectan las glándulas de la piel y esas glándulas fabrican sustancias químicas que huelen mal.

Así, pues, ¿qué puedes hacer para lidiar con el mal olor? Bueno, la higiene es siempre una forma de evitar el olor. Debes ducharte cada día, por la mañana antes de ir a la escuela, o por la noche. Y es buena idea usar desodorante (o desodorante con antitranspirante) cada día también.

¿Hay más?

Los chicos y las chicas también notarán otros cambios al entrar en la pubertad y todos ellos son normales. Las chicas notarán una secreción mucosa y blanquecina proveniente de la vagina. Esto no significa que te pase algo, es sólo otro signo de los cambios que experimenta tu cuerpo y las hormonas.


Cambios físicos.
Los chicos empezarán a tener erecciones (esto es cuando el pene se llena de sangre y se endurece), a veces mientras fantasean y piensan en cosas sexuales, a veces por ningún motivo en particular.

Pueden experimentar lo que llama poluciones nocturnas (sueños húmedos). Esto es cuando el pene se pone erecto durante el sueño y el chico eyacula.

Cuando el chico eyacula, sale semen del pene; el semen es un líquido que contiene esperma. Por eso, se llaman sueños húmedos, suceden mientras duermes y tu ropa interior o la cama podrían estar algo húmedas al despertarte.

Los sueños húmedos se hacen menos frecuentes a medida que avanza la pubertad y con el tiempo se interrumpen. Los chicos también notan que se les quiebra la voz y eventualmente se vuelve más profunda.

Los cambios pueden resultar extraños

Al igual que las hormonas crean cambios en el aspecto exterior del cuerpo, también crean cambios en tu interior. Durante la pubertad, podrías sentirte confundido o sentir emociones fuertes que nunca antes habías experimentado. Podrías sentirte extremadamente sensible o enfadarte fácilmente. Algunos jóvenes pierden los estribos con más frecuencia y se enfadan con sus amigos y su familia. Puede que también sientas ansiedad por el aspecto cambiante de tu cuerpo.

A veces puede ser difícil enfrentarte a todas estas nuevas emociones. Es importante saber que mientras tu cuerpo se está adaptando a todas estas nuevas hormonas también lo está haciendo tu mente. Intenta recordar que las personas generalmente no intentan herir tus sentimientos o molestarte a propósito. Puede que no tengan la culpa tu familia o amigos, puede que sea tu nuevo "cerebro adolescente" tratando de adaptarse.

Y probablemente tengas muchas preguntas. Cuando tienes nuevas hormonas de adulto significa que tienes nuevas responsabilidades con respecto a lo que haces con tu cuerpo. Por eso, es importante que encuentres respuestas a todas tus preguntas.

Es fácil sentir vergüenza o ansiedad cuando hablas sobre el sexo, pero necesitas estar seguro de que tienes toda la información correcta. Algunos jóvenes pueden hablar con sus padres sobre el sexo y responder así a todas sus preguntas. Pero si te sientes raro hablando con tus padres de sexo, hay muchas otras personas con las que puedes hablar, como tu médico, una enfermera de la escuela, un maestro, un consejero de la escuela, u otro adulto con quien te sientas cómodo hablando.

Adolescencia

La adolescencia es esencialmente una época de cambios. Es la etapa que marca el proceso de transformación del niño en adulto, es un período de transición que tiene características peculiares.

La adolescencia es el ciclo en la vida del hombre que sigue a la prepubertad y la pubertad. El ciclo se inicia entre los 12 o 14 años y culmina con la madurez (18 a 20 años). No solo es la fase de mayores cambios psicológicos, sino que también esta lleno de cambios físicos.

Se llama adolescencia, porque sus protagonistas son jóvenes de identidad y de una clara definición, que ya no son totalmente niños, pero tampoco son adultos, son una especie de híbrido, con rasgos de adulto y resabios de niño.

La evolución que los muchachos viven en esa etapa, los hace entrar en crisis, pues se encuentran en la búsqueda de su propia identidad, en el proceso de configurar su personalidad.

Sobre el sexo

Los dramáticos cambios físicos de la adolescencia pueden llegar a ser muy preocupantes para algunos, especialmente para aquellos que son tímidos y que no desean hacer preguntas al respecto.

En el otro extremo, las preocupaciones pueden ponerse de manifiesto en forma de presunción excesiva tanto sobre su capacidad sexual como sobre sus experiencias.

Más de la mitad de los adolescentes tendrán su primera experiencia sexual completa antes de los 16 años. Aquellos que comienzan tempranamente con relaciones sexuales tienen un mayor riesgo de embarazos no deseados y de problemas de salud.

Los nuevos riesgos para la salud que suponen la infección por VIH y el SIDA constituyen una preocupación adicional.

El apoyo sensible, una guía clara e información exacta acerca de estos diferentes aspectos de la sexualidad son muy apreciados por los adolescentes ya sean procedentes de sus padres, del colegio, del médico de cabecera o de los centros de orientación familiar.

La mayoría de los adolescentes son bastante cuidadosos a la hora de la elección de sus parejas. La promiscuidad sexual y la relaciones de riesgo repetitivas sin protección suelen ser signo de la presencia de problemas emocionales subyacentes, aunque también pueden reflejar un estilo de vida al límite.

Actitud emocional.

La investigación ha puesto de manifiesto que cuatro de cada diez adolescentes en algún momento se han sentido tan tristes que han llorado y han deseado alejarse de todo y de todos.

En el transcurso de su adolescencia uno de cada cinco adolescentes piensa que la vida no merece la pena vivirla. Estos frecuentes sentimientos pueden dar lugar a un estado depresivo que puede no ser evidente para los demás.

Las ingestas alimenticias excesivas, la somnolencia y las preocupaciones excesivas sobre su apariencia física pueden ser también signos de malestar o inconformidad emocional. De forma más obvia, pueden aparecer fobias y ataques de pánico. Los estudios recientes han demostrado que los problemas emocionales del adolescente no suelen ser reconocidos ni siquiera por sus familiares o amigos.

Intereses en la adolescencia

Como aproximación a un marco de referencia, he aquí algunas de las tareas o intereses que deben desarrollar los adolescentes:

Lograr relaciones nuevas y más maduras con iguales de ambos sexos.

Lograr un papel social masculino o femenino.

Aceptar el físico que se tiene y utilizar con eficacia el cuerpo.

Alcanzar la independencia emocional respecto a padres y otros adultos.

Desarrollar capacidades y conceptos intelectuales básicos para la vida cívica.

Desear y lograr una conducta socialmente responsable.

Adquirir una serie de valores.

El descubrimiento de un mundo propio y de intereses personales induce a los adolescentes a entusiasmarse con determinados ideales, los cuales se sienten predispuestos a admirar.

Aparece el descubrimiento del mundo de los valores. Los intereses a medida que crece el adolescente se diversifican e individualizan.

Una última característica de los intereses de los adolescentes sería la inestabilidad, de acuerdo con la excitabilidad afectiva que padecen. Cambian constantemente de intereses.

Como contrapartida, podemos sintetizar los problemas de los adolescentes dentro de los siguientes ámbitos:

Estudios

Menor rendimiento por:

•   Ansiedad, fobia escolar.

•   Falta de motivación.

•   Déficit en estrategias de estudio.

Relaciones interpersonales

•   Falta de habilidades sociales.

•   Timidez.

•   Soledad.

•   Ansiedad social.

•   Grupos de amigos conflictivos.

Depresión

•   Conductas suicidas.

•   Inseguridad.

Ansiedad

•   Ansiedad generalizada.

•   Trastornos obsesivo-compulsivo.

Conductas antisociales

•   Agresividad.

•   Consumo de sustancias drogófilas (alcohol, drogas de diseño).

Relaciones con los padres

•   Incomunicación.

•   Violencia familiar.

•   Peleas.

•   Discusiones.

•   Ausencia de normas y control.

Relaciones de pareja

•   Desamor, rupturas afectivas.

•   Sensación de incompetencia afectiva.

•   Dificultad de comunicación.

Problemas con la alimentación

•   Anorexia.

•   Bulimia.

•   Problemas mixtos.

Problemas de autoimagen

•   Autoestima.

•   Desectructuración de la imagen del yo.

•   Búsqueda de identidad.

Cada uno de estos problemas tienen que ver con una forma de intervención terapéutica y/o multidisciplinar, para lo cual es necesario consultar a un especialista que oriente el caso. Siempre se resuelven mejor aquellos problemas abordados en su inicio.

Hemos de tener en cuenta que en este momento de la adolescencia y/o inicio de la edad adulta van a consolidarse estructuras estables de personalidad alterada, lo que llamamos trastornos de personalidad que derivan en conductas desadaptadas, alteración en la percepción de la realidad, etc. entre 10 y  20% de la población general presentarán posteriormente estos trastornos.

Sexualidad responsable

Para hablar de sexualidad responsable es imprescindible referirse en primer término a una Educación Sexual adecuada y efectiva. Una buena definición de ella es decir que la educación sexual consiste en la enseñanza tendiente a desarrollar la comprensión de los aspectos físico, mental, emocional, social, económico y sicológico de las relaciones humanas en la medida en que afecten a las relaciones entre hombre y mujer.

En la actualidad, la poca y deficiente educación sexual que reciben en general los niños se basa sólo en la cuestión anatómica (diferencias entre el varón y la mujer) y se habla de las relaciones sexuales sólo desde el punto de vista de la posibilidad de enfermar,  entregándose extensos temas sobre protección y anticoncepción.

No sirve brindar a los chicos clases aisladas y esporádicas. Será necesario sostener la educación sexual como una parte más del aprendizaje para la vida. Como todo conocimiento, los conceptos se apoyan unos sobre otros, a lo largo de los encuentros.

Por lo general, tanto los padres como los docentes y directivos de instituciones escolares, tienen muchos y muy fuertes tabúes sobre el tema de la sexualidad. La mayoría de las veces surge una negativa a permitir que los hijos reciban educación sexual de parte de profesionales de la educación.

Desde la perspectiva biológica, es claro que la sexualidad cumple una misión de supervivencia de la especie humana pretendiendo una única misión: reproducirse a sí misma de manera que nuevos individuos sustituyan a aquellos que mueran.

La finalidad reproductiva de nuestra sexualidad determina de forma fundamental nuestra morfología. Nuestros órganos reproductivos así como muchos de los aspectos con los que vivimos, disfrutamos y sufrimos nuestra sexualidad están en íntima relación con ésta función reproductiva.

La forma del pene y de la vagina tienen definida su complementariedad por esta cuestión, la alta concentración de terminales nerviosos en el glande o el clítoris o la importante cantidad de transpiraciones que generan olores característicos son algunos de los ejemplos de cómo la evolución de los seres humanos, como del resto de los mamíferos, ha rodeado de múltiples atractivos una misión que, por el bien de la especie, debía realizarse con eficacia.

Todo esto genera una realidad que modela y en ocasiones atrapa nuestras conductas sexuales, pero no acaba aquí el condicionamiento de nuestra sexualidad. Se ha dicho que la naturaleza del ser humano es su sociabilidad, su cultura. Igual que determinados depredadores precisan de la sabana para sobrevivir o algunos reptiles necesitan que su medio posea un elevado grado de humedad, las personas garantizamos nuestra supervivencia conviviendo con otras personas, viviendo en sociedad.

Podemos definir el término cultura como el modo en que una sociedad o grupo de personas se organiza para sobrevivir como tal. Hemos de destacar que la forma en que se realiza la sexualidad de los miembros de cada sociedad tiene repercusiones fundamentales y básicas en muchos aspectos de su organización cotidiana y su supervivencia.

La sexualidad es un elemento clave para modelar muchos aspectos de la vida social. No sólo se trata del número de hijos «adecuado», también resulta importante el modo en el que se permiten las relaciones sexuales, la regulación de la natalidad, la permisividad o rechazo del aborto o el trato y el rango que se otorgan a la sexualidad de los seres que no tienen capacidad reproductiva (básicamente viejos y niños).

La sexualidad de las personas es organizada, educada y controlada de formas distintas en cada sociedad. No sólo se dictan normas y leyes de manera explícita, sino que también, soterradamente, los modelos sociales configuran los usos y consecuencias de nuestra sexualidad.

La sexualidad involucra aspectos biológicos, emocionales, sociales, culturales, valóricos, éticos y filosóficos. Si bien las personas nacen con una determinada carga genética que define su sexo biológico, el proceso a través del cual se llega a asumir la propia sexualidad como una dimensión personal y relacional, se ve fuertemente ligado a condiciones del medio ambiente y a las relaciones interpersonales, en especial, las relaciones afectivas que se establecen a través del tiempo.

De esta forma, la sexualidad es una dimensión constitutiva de las personas, que comienza y termina conjuntamente con la vida. En este proceso la familia juega un rol protagónico, constituyéndose los padres como los primeros y principales educadores sexuales de sus hijos e hijas.

La formación en sexualidad es un proceso de permanente aprendizaje para la vida, unido al crecimiento y desarrollo del ser humano. Es mucho más que entregar conocimientos de la biología y acerca de los elementos que intervienen en el proceso reproductivo de la especie. Consiste en un aprendizaje para vivir en sociedad, para el desarrollo socio-afectivo, social, cultural, valórico y espiritual de hombres y mujeres.

Como la sexualidad es un tema que a algunos avergüenza y sobre el cual los adultos no siempre tienen suficiente información, obramos en forma inadecuada, no hablamos sobre el sexo y la función que tiene en la vida de todo ser humano. Somos seres sexuales y todo lo que hacemos esta teñido de este matiz, nacemos por reproducción sexual y nos criamos gracias a ella también.

Sin embargo, podemos cambiar las situaciones si aprendemos a hablar claro del tema. Esta claridad ayudaría a que los niños crezcan sabiendo que la sexualidad es un complemento del amor no un juego para pasar ratos de aburrimiento o para probar que se es grande o se domina al otro. Hablando claro, a tiempo y enfrentando el tema con la naturalidad que le corresponde, evitaremos que se enfrenten a la sexualidad cuando ya la parte genital es ejercida y cuando el torrente de hormonas es más fuerte que la razón.